Ir al contenido principal

La triple meta: Un posible filtro inicial para la incorporación de nuevas tecnologías en salud




Por: Javier López Agudelo, médico y cirujano, magíster en Salud Pública, especialista en Auditoría en Salud.

Twitter: @javierlopez2014


Expresiones y palabras claves: Triple Meta (Triple Aim), incorporación de tecnologías en salud, sostenibilidad financiera.


“Bien –concluyó Sócrates– si lo que deseas decirme no sabes si es cierto, ni bueno, e incluso no es útil, ¿para qué querría saberlo?”.

El epígrafe de esta entrada corresponde a la frase final de un escrito conocido como “El triple filtro”, según el cual Sócrates solía detener a quienes intentaban hacerle comentarios acerca de sus amigos, pidiéndoles que validaran su información con un filtro que incluía tres principios: Verdad, Bondad y Utilidad. Así, si lo que querían comentarle no era cierto, o no era bueno, o no era útil, el filósofo prefería no escucharlo. De manera análoga, en este breve análisis quisiera proponer el concepto de la Triple Meta (Triple Aim), desarrollado por el Institute for Healthcare Improvement (IHI, 2012) como un filtro inicial para la incorporación de nuevas tecnologías en salud en hospitales y clínicas.
En términos muy concretos, el concepto de la Triple Meta se desarrolla mediante una serie de principios y componentes que, en conjunto, deben conducir al logro de tres grandes objetivos: 1) mejorar la experiencia de los pacientes (calidad y satisfacción), 2) mejorar los resultados en salud de la población y 3) contribuir a la sostenibilidad del sistema de salud. Este modelo ya ha sido probado de manera exitosa en varios contextos (Bisognano & Kenney, 2012).
Las tecnologías en salud pueden representar un medio para el logro de los dos primeros objetivos: mejorar la experiencia de los usuarios y los resultados en salud del país; pero también una amenaza para la sostenibilidad de cualquier sistema sanitario, si no se utilizan de manera eficiente. Para citar sólo un ejemplo, en una publicación reciente relacionada con la ineficiencia y falta de equidad del sistema de salud de los Estados Unidos, el autor establece que el factor inflacionario más importante del gasto en salud en ese país es la rápida difusión de tecnologías médicas costosas, incluyendo los dispositivos médicos y medicamentos (Fuchs, 2018).
El problema de la incorporación de nuevas tecnologías se agrava cuando el factor más importante en la decisión de adquisición es la oportunidad de negocio, más que la respuesta a una necesidad de salud de la población. Tal es el caso de la incorporación de algunos equipos de diagnóstico, generalmente costosos y en ocasiones innecesarios, para los cuales se induce posteriormente la demanda de manera no pertinente, lo cual, además de incrementar los costos de la prestación, puede representar riesgos para los usuarios. En este contexto, la propuesta de usar la triple meta como un filtro inicial antes de realizar las evaluaciones detalladas que preceden la selección o incorporación de una nueva tecnología en salud, actuaría como un primer tamiz que en muchos casos, además de evitar que los hospitales y clínicas se embarquen en dispendiosas y a veces inefectivas evaluaciones de tecnología, ayudaría a proteger el delicado equilibrio financiero del sistema de salud.
De manera similar al triple filtro socrático, la evaluación preliminar de las nuevas tecnologías en salud podría incluir tres sencillas preguntas:

  • ¿Contribuye a mejorar la experiencia del paciente? (calidad y satisfacción)

  • ¿Contribuye a mejorar los resultados en salud de la población?

  • ¿Contribuye a mejorar la sostenibilidad del sistema de salud?


En este orden de ideas, una respuesta negativa ante cualquiera de estas preguntas debería conducir a una revisión a fondo de la intención institucional de adquirir determinada tecnología.

A manera de ejemplo, consideremos un dispositivo médico de diagnóstico que se ha venido impulsando últimamente con mucha fuerza en hospitales y clínicas por parte de la empresa proveedora, y al cual me referiré con un nombre ficticio para evitar posibles roces con la industria. Llamaremos a ese dispositivo el “ciliómetro”. La empresa distribuidora lo viene promocionando como una interesante fuente de ingresos, dado el buen precio de la prueba diagnóstica que se realiza con él: la ciliometría. Acompañan su promoción con unos artículos supuestamente científicos que sustentan la utilidad de la ciliometría en varias condiciones clínicas, que son atendidas por diversas especialidades médicas, desde la medicina interna y la infectología hasta la ortopedia y la traumatología. Cuando se revisa sistemáticamente la evidencia científica en favor de esta prueba, se encuentra que la misma no es concluyente, razón por la cual no contribuye significativamente a mejorar el manejo o pronóstico de los pacientes y, por consiguiente, no ayudará a mejorar los resultados en salud del país. Lamentablemente, la incorporación de esta tecnología generará muchos exámenes innecesarios para los usuarios, con costosas repercusiones para el sistema de salud no solamente por los costos directos de las pruebas, sino por la prolongación de la estancia de los pacientes, porque será un estudio más que conllevará tiempos de prescripción, realización e interpretación. En este caso, es claro que el uso de la triple meta como filtro arrojaría un triple NO, que debería llevar a reconsiderar la adquisición de esta tecnología.

Para finalizar, les propongo a los lectores de Salud Responsable que realicen un breve ejercicio de la validación del método propuesto, bien con una tecnología conocida por ustedes, o en relación con un nuevo dispositivo de drenaje para pacientes con hidrocefalia, recientemente premiado en el VI Foro de Dispositivos Médicos (ANDI). Para contar con mayor información, se recomienda mirar el video que describe las características de este dispositivo en: https://www.youtube.com/watch?time_continue=1&v=vIU_qFgBjJg.


Bienvenidos sus comentarios.

Nota sobre conflictos de interés:
El autor de esta entrada trabaja como asesor de instituciones de salud, públicas y privadas, en proyectos de mejoramiento de la calidad. No tiene relación alguna con la Escuela de Ingeniería de Antioquia (EIA) ni con los desarrolladores del dispositivo que se describe en el párrafo final, ni con la Asociación Nacional de Industriales (ANDI), ni con ninguna empresa del sector farmacéutico.



REFERENCIAS


Institute for Healthcare Improvement (IHI). IHI Triple Aim initiative: better care for individuals, better health for populations and lower percapita costs. Recuperado de http://www.ihi.org/Engage/Initiatives/TripleAim/Pages/default.aspx.

Bisognano, M. & Kenney, C. (2012).  Pursuing the Triple Aim: seven innovators show the way to better care, better health and lower costs. Jossey-Bass. 1 ed.  

Conforme a lo establecido en el artículo 3 de la Resolución 434 de 2001, expedida por el Ministerio de Salud de Colombia, hoy Ministerio de Salud y Protección Social, el concepto de “tecnologías en salud” incluye no solamente los equipos biomédicos, industriales e informáticos, sino también los medicamentos, dispositivos médicos y procedimientos clínicos y quirúrgicos utilizados durante la atención en salud.


Fuchs, V. (2018). How to make US Health Care more equitable and less costly. JAMA. 320(20):2071-2072. doi:10.1001/jama.2018.16475.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

¿Acceso a medicamentos o acceso oportuno y de calidad a medicamentos?

A tu salud y a la mía

Por: Carolina Soto Salazar, médica de la Pontificia Universidad Javeriana Twitter: @c_ssalazarPalabras claves: perspectiva de género, derechos humanos, salud intercultural, interseccional, interdisciplinaria, transdisciplinaria

Cuánto le cuesta a un país el consumo de bebidas azucaradas